- El seroma es una acumulación de líquido seroso bajo la piel del pecho tras una cirugía, que forma una hinchazón blanda en la zona operada.
- Suele presentarse aproximadamente una semana después de la operación (a menudo después de retirar los drenajes) y en muchos casos el organismo lo reabsorbe en unas semanas [1].
- Síntomas principales: hinchazón localizada, sensación de peso o presión en el pecho, molestia leve al movimiento y fluctuación de líquido al palpar.
- Tratamiento: los seromas pequeños se manejan con medidas conservadoras (reposo, compresión suave y observación), mientras que los más grandes o molestos se drenan mediante punción con aguja para extraer el líquido.
¿Qué es un seroma en el pecho?
Un seroma de mama es una acumulación de líquido transparente o ligeramente amarillento que se forma bajo la piel después de una operación [2]. Este líquido está compuesto por plasma (la parte líquida de la sangre) y líquido linfático que se acumulan en el espacio vacío que queda tras la extirpación de tejido o la colocación de un implante [3].
Aunque su nombre te parezca alarmante, el seroma no indica necesariamente una infección ni compromete tu salud de forma grave. Se trata de una respuesta natural del cuerpo al trauma quirúrgico: cuando los tejidos se manipulan durante la intervención, el organismo responde saturando la zona afectada con líquido como parte del proceso inflamatorio. Básicamente, es la reacción del cuerpo intentando proteger y sanar la zona intervenida.
¿Cuáles son las causas de un seroma?
Los seromas se forman como parte del proceso natural de curación del cuerpo después de una cirugía. Al realizar un aumento de pecho, se seccionan pequeños vasos sanguíneos y linfáticos, lo que provoca la salida de plasma y linfa al espacio donde antes había tejido. El organismo reacciona con inflamación y ese líquido seroso se acumula en la cavidad creada.
Situaciones que favorecen la formación de un seroma en la mama:
Después de cirugía estética
El seroma es uno de los posibles riesgos y complicaciones del aumento de pecho, aunque no es de los más frecuentes. Se produce cuando el cuerpo genera líquido en el espacio creado alrededor del implante.
Muchas técnicas de aumento de pecho incluyen medidas preventivas como drenajes quirúrgicos, pero ninguna elimina completamente el riesgo. La extensión de la disección y el tiempo operatorio influyen directamente en la probabilidad de desarrollar esta acumulación líquida.
Tras cirugía oncológica o lumpectomía/mastectomía
En las operaciones por cáncer de mama, como la tumorectomía (lumpectomía) o la mastectomía, es habitual la formación de seromas. La principal razón es que en estas operaciones se extirpa una gran cantidad de tejido mamario (y a veces ganglios linfáticos), dejando un espacio vacío donde el líquido tiende a acumularse.
Los cirujanos suelen colocar drenajes durante unos días para evitarlo, pero una vez retirados, puede aún producirse un seroma a la semana aproximadamente. Por ejemplo, alrededor del 20% de las pacientes sometidas a mastectomía presentan este problema en el postoperatorio [4].
Si bien muchos de estos seromas postquirúrgicos se reabsorben espontáneamente, otros requieren evacuación mediante punción. En cualquier caso, el seguimiento cercano después de una cirugía oncológica es vital. El seroma en sí mismo no es grave, pero una acumulación excesiva de líquido puede retrasar la cicatrización o aumentar ligeramente el riesgo de infección de la herida.
Movimiento o traumatismos postoperatorios
Los esfuerzos tempranos, movimientos bruscos o golpes en el postoperatorio contribuyen a la aparición de un seroma o agravar uno existente. Tras una operación, es importante seguir las recomendaciones del cirujano sobre actividad física en el postoperatorio de un aumento de pecho.
Si te mueves demasiado pronto o realizas ejercicio intenso sin autorización, las suturas internas pueden sufrir tensión y se favorece la separación de los tejidos recién operados, creando un espacio donde se acumula líquido. Incluso un golpe accidental en el área operada podría desencadenar una respuesta inflamatoria adicional.
Factores predisponentes
Existen diversos elementos que aumentan tu vulnerabilidad al seroma:
- Índice de masa corporal elevado: el sobrepeso y la obesidad se asocian con mayor producción de líquido seroso.
- Retirada prematura de drenajes: los tubos de drenaje cumplen una función preventiva esencial; su extracción temprana favorece la acumulación de líquido.
- Condiciones médicas subyacentes: la diabetes, hipertensión arterial y otras patologías afectan los procesos naturales de cicatrización.
- Extensión de la cirugía: intervenciones más largas y complejas conllevan mayor riesgo.
Síntomas de un seroma en el pecho
Señales físicas y sensitivas más comunes:
- Hinchazón localizada y fluctuación al tacto: notarás un bulto o protuberancia cerca de la zona quirúrgica. Para identificarlo, presiona suavemente un lado del área; si percibes un movimiento ondulante bajo la piel, similar a líquido en una bolsa, es muy probable que se trate de un seroma [5].
- Sensación de peso o presión: tu mama afectada te parecerá más pesada de lo normal. Esta sensación se intensifica al moverte o al final del día, cuando el líquido se acumula por gravedad.
- Dolor leve a moderado y molestia al moverse: aunque los seromas pequeños tienden a causar menos dolor, los de mayor tamaño generan incomodidad al realizar movimientos cotidianos. Por lo general, el malestar no es intenso, pero sí persistente.
- Cambios en la forma o simetría del pecho: observarás que un seno luce más grande o tiene un contorno diferente al otro.
- Señales de alarma que indican posible infección: si la piel sobre el seroma se enrojece, se siente caliente al tacto o el dolor empeora en lugar de mejorar, podría indicar que se ha infectado. La presencia de fiebre, o de secreción turbia o con mal olor proveniente de la herida, también son signos claros de infección.
A su vez, es vital diferenciar estos síntomas de otras afecciones. Por ejemplo, un aumento repentino de volumen meses o años después de la operación podría estar relacionado con la rotura de prótesis mamaria o con patologías asociadas a la cápsula. En este sentido, el diagnóstico profesional es insustituible.
Tratamientos del seroma
El manejo de un seroma en el pecho dependerá del volumen de líquido acumulado, de los síntomas que provoque y del tiempo de evolución. En muchos casos, los que son pequeños y no dolorosos pueden manejarse de forma conservadora, permitiendo que el cuerpo los vaya reabsorbiendo. Si la afección es grande, causa mucha molestia o hay riesgo de complicaciones, será necesario intervenir para extraer el líquido. A continuación, describimos las opciones de tratamiento habituales:
Expectante (manejo conservador)
Consiste en observar y cuidar el seroma sin intervenir invasivamente, siempre que no sea muy voluminoso ni esté causando problemas severos. El organismo tiende a reabsorber el líquido seroso gradualmente: en unas pocas semanas o meses, el seroma disminuye de tamaño hasta desaparecer. Durante este periodo, el cirujano puede recomendarte algunas medidas para facilitar la reabsorción y aliviar las molestias:
- Reposo relativo y cuidados locales: evita esfuerzos físicos intensos que agraven el seroma. Duerme boca arriba o en la posición indicada para reducir presión sobre la zona.
- Compresión suave: utiliza el sujetador postoperatorio recomendado u otra prenda de compresión suave en el pecho, ayuda a que los tejidos permanezcan adheridos.
- Calor local moderado: aplica compresas tibias (nunca muy calientes) a fin de promover la circulación y ayudar a que el líquido se reabsorba más rápido. Algunas pacientes refieren mejoría colocando paños húmedos tibios sobre la zona unos minutos al día (siempre consultando antes con el médico).
- Antiinflamatorios o analgésicos: tomar medicación como ibuprofeno alivia la ligera inflamación y las molestias asociadas. Siempre sigue las indicaciones del especialista sobre qué fármacos puedes tomar en el postoperatorio.
- Vigilancia activa: es vital controlar la evolución del seroma. Las visitas de revisión en la clínica permiten medir el tamaño del bulto y evaluar si está disminuyendo. También debes estar pendiente de cualquier cambio (aumento repentino, enrojecimiento, dolor) y notificarlo.
Con estas medidas, muchos seromas se resuelven en pocas semanas. Mientras tanto, es importante mantener una buena higiene de la zona y cumplir con el seguimiento indicado. En nuestra clínica de cirugía plástica Dr. Millán Mateo, por ejemplo, damos instrucciones precisas para el autocuidado en casa y hacemos un control cercano en el postoperatorio.
Drenaje por punción
Cuando el seroma alcanza un tamaño considerable o provoca molestias persistentes, tu cirujano realizará una aspiración con aguja. Este procedimiento ambulatorio se realiza siguiendo una serie de pasos:
- Localización exacta del seroma mediante palpación o ecografía.
- Desinfección de la zona.
- Inserción de una aguja hueca conectada a una jeringa.
- Extracción del líquido acumulado por succión.
El proceso dura pocos minutos y se realiza en consulta. Algunos seromas necesitan punciones repetidas hasta su resolución completa. Aunque las aspiraciones sucesivas incrementan ligeramente el riesgo de infección, la aspiración con aguja fina sigue siendo el tratamiento más habitual.
Drenaje con sistema cerrado
En seromas persistentes o de gran volumen (generalmente mayores de 75-100 ml), es habitual la colocación temporal de un drenaje quirúrgico. Este tubo fino conectado a un reservorio de vacío permite la evacuación continua del líquido durante varios días. El sistema permanece en tu cuerpo hasta que la producción de líquido disminuye a niveles mínimos, generalmente menos de 30 ml al día [6].
Manejo de seroma persistente o recurrente
La gran mayoría de seromas acaban desapareciendo con las medidas anteriores. No obstante, en situaciones poco frecuentes, pueden volverse persistentes (no mejoran tras múltiples aspiraciones) o recurrentes (vuelven a salir una y otra vez). En estos casos, el equipo médico considerará intervenciones adicionales:
- Escleroterapia: inyección de una sustancia irritante en la cavidad formada por la extirpación de tejido, lo que promueve el cierre del espacio muerto [7].
- Revisión quirúrgica: en casos excepcionales, una segunda intervención permite drenar el seroma y eliminar cualquier tejido necrótico.
- Compresión prolongada: uso extendido de prendas de compresión para mantener los tejidos unidos y minimizar el escape linfático.
Los seromas recurrentes necesitan un manejo experto. Por eso, ponerte en manos del mejor cirujano plástico en Madrid te ofrece un abordaje profesional y los mejores resultados posibles.
¿Cuándo aparece el seroma y cuánto dura?
El tiempo de aparición y resolución del seroma varía entre pacientes, pero existen patrones predecibles que te ayudarán a saber qué esperar.
Tiempo típico postoperatorio
Por lo general, el seroma en mama se manifiesta entre el séptimo y el décimo día tras la cirugía. Esta franja temporal coincide con la retirada de los drenajes quirúrgicos, momento en el cual el líquido ya no tiene una vía de salida establecida. Algunas mujeres notan los primeros signos incluso antes, especialmente si retoman la actividad física de forma prematura.
Cuándo suele reabsorberse espontáneamente
El propio cuerpo absorbe el líquido de un seroma pequeño de manera natural. La mayoría desaparece por sí sola, aunque el proceso tarda aproximadamente un mes. Tu organismo reabsorbe gradualmente el líquido acumulado conforme avanza el proceso de cicatrización. Durante este tiempo, observarás cómo el bulto disminuye progresivamente de tamaño hasta desvanecerse por completo.
Sin embargo, algunos seromas tardan más en resolverse. En ciertos casos, la reabsorción completa llega a tardar hasta un año.
Indicadores de que no mejora y requiere intervención
Consulta con tu cirujano si experimentas alguno de los siguientes síntomas:
- Aumento progresivo del tamaño del seroma después de las primeras semanas.
- Molestias o dolor que empeoran con el paso del tiempo.
- Restricción de movimientos del brazo o el hombro.
- Secreción persistente por la herida quirúrgica.
- Ausencia de mejoría tras cuatro semanas de observación.
Ante cualquiera de estos escenarios, el cirujano te propondrá el tratamiento más adecuado (aspiración, drenaje, cirugía menor) para resolverlo y prevenir complicaciones.
Como hemos visto, el seroma en el pecho forma parte de las complicaciones postoperatorias manejables en una intervención mamaria. Aunque su aparición genera inquietud, la mayoría evoluciona favorablemente con el tratamiento apropiado. Si has desarrollado un seroma después de tu operación o tienes dudas sobre tu postoperatorio, agenda una valoración con nuestro equipo especializado.
Referencias:
[1] Enciclopedia Médica A.D.A.M. (2025, febrero 17). Mastectomía. https:// medlineplus.gov/spanish/ency/article/002919.htm
[2] Holland, K. (2025, abril 25). What Is a Seroma? Healthline. https:// healthline.com/health/seroma
[3] Kazzam, M. E., & Ng, P. (2023, agosto 14). Postoperative Seroma Management. StatPearls. National Library of Medicine. https:// ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK585101/
[4] Herndon, J. (2025, octubre 21). Breast Seromas: Causes and Treatment. Verywell Health. https:// verywellhealth.com/seroma-medical-definition-430372
[5] American Board of Cosmetic Surgery. (2023, marzo 28). Do I have a seroma? Here’s how you can tell. https:// americanboardcosmeticsurgery.org/cosmetic-medicine/do-i-have-a-seroma-heres-how-you-can-tell/
[6] Armata, N. (2025, noviembre 6). What Is It, Causes, Treatment, and More. Elsevier B.V. https:// osmosis.org/answers/seroma
[7] Hashemi, E., Kaviani, A., Najafi, M. et al. Seroma formation after surgery for breast cancer. World J Surg Onc 2, 44 (2004). https://doi.org/10.1186/1477-7819-2-44
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